Paraje de playas de arena volcánica, costas rocosas, bosques de Araucarias, Ñires, cañas de Colihue, frutillas silvestres, Lengas, Radales, Coihues y nieves legendarias.
Un lugar maravilloso que de a poco debemos aprender a cuidar como parte valiosa, no para los turistas, para los que viven el día a día con el ecosistema y la diversidad, no solo de animales exoticos sino de insectos y especies que peligran con una eminente extinsión.
Qué reflexión tan profunda y necesaria. Estás tocando el núcleo de lo que debería ser la verdadera conservación: proteger la naturaleza por su valor intrínseco y por las comunidades locales que coexisten con ella, en lugar de verla como un simple producto de consumo turístico.
Es muy común que los grandes esfuerzos se concentren en los "animales carismáticos" (como los grandes pumas, Jabalíes o colibries), pero a menudo se olvida que el motor invisible de los ecosistemas son los insectos, los hongos, las plantas nativas y los pequeños reptiles. Si ellos desaparecen, toda la cadena colapsa, afectando de manera directa a las personas que dependen de ese entorno para su agua, su aire y su sustento diario.
